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Se muestran los artículos pertenecientes a Mayo de 2011.

lunes, aguas y lobos

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Como buena caperucita dormiré feliz: han matado al lobo feroz y lo han enterrado en el fondo del mar.

 

02/05/2011 23:06. emma b #. el mundo Hay 3 comentarios.

terrazas

 

Teníamos los brazos fríos, el viento ojeaba los manteles azules de las mesas. El atardecer aupaba el brillo de la noche hasta las paredes de piedra. La luz de las farolas tamborileaba sobre las espaldas de los transeúntes, sus pasos borraban las  huellas sobre las losas de la calle Meléndez. El hombre sombra fuma y espera a la puerta de la joyería.

 

 

05/05/2011 01:41. emma b #. en provincias Hay 2 comentarios.

venecia

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Que profunda emoción recordar el ayer
cuando todo en Venecia me hablaba de amor
ante mi soledad, en el atardecer
tu lejano recuerdo me viene a buscar
que callada quietud, que tristeza sin fin
que distinta es Venecia si me faltas tu

Venecita sin ti. Charles Aznavour

 

09/05/2011 22:47. emma b #. memorias Hay 2 comentarios.

milena

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Todos los jueves, con el último mordisco en la boca y el yogur esperando sobre la mesa, suena un timbrazo cauto y escueto en la puerta de mi casa. No hace falta que mire el reloj, son las cuatro. Milena llama a mi puerta, y espera paciente con la bolsa repleta de sus herramientas: guantes, zapatillas, un viejo vestido de franela con flores marrones y verdes.

Milena abandonó a sus enfermos del viejo hospital de Cracovia, las noches en blanco cargadas cloroformo y lamentos; guardó sus vestidos demasiado abrigadores para el caluroso verano del Sur; regaló el gato a su mejor amiga; devolvió el violín a su padre y, tras varias vueltas de tuerca, decidió acompañar a Tomasz en la nueva aventura.

Sin mediar palabra, comienza sus tareas con orden y quehacer minucioso: pone la lavadora, recoge los restos de mi desorden, limpia las habitaciones, sacude la alfombra de bolitas de colores –es su favorita, lo noto-, y coloca de nuevo los libros, los recortes de periódicos y los discos en el mismo desorden para que no me pierda. Con precisión programada, a mitad de faena se permite un respiro: se sienta en la cocina, fuma un cigarrillo y come un plátano: “En Polonia, erran muy, muy carrisimos”, me aclaró con ojos azul opaco, la primera vez que la vi con el plátano en la mano. Después de su dosis, cargaría con el mundo a sus espaldas. Termina la cocina; busca un extra en la lista de tareas domésticas más tediosas –los cristales, sin ir más lejos- y se pone a ello con tal ahínco como si la capa de polvo nos impidiera ver la ciudad. Por último, plancha los trapitos sin una arruga, con tal rapidez y tino que me tiene sobrecogida. Milena nunca tiende la ropa interior en el tendedero del patio de luces, prefiere el radiador de mi habitación para las bragas y sostenes.

12/05/2011 13:27. emma b #. ellas Hay 4 comentarios.

venecia

Se respira una brisa de tarjeta postal.

¡Terrazas! Góndolas con ritmos de cadera. Fachadas  que reintegran tapices persas en el agua. Remos que no terminan nunca de llorar.

El silencio hace gárgaras en los umbrales, arpeiga un "pizzicato" en las amarras, roe el misterio de las casas cerradas.

Al pasar debajo de los puentes, uno aprovecha para ponerse colorado.

Bogan en la Laguna, "dandys" que usan un lacrimatorio en el bolsillo con todas las iridiscencias del canal, mujeres que han traído sus labios de Viena y  de Berlín para saborear una carne de color aceituna, y mujeres que sólo se alimentan de pétalos de rosa, tiene las manos incrustadas de ojos de serpiente, y la quijada fatal de las heroínas d’Annunzianas.

 ¡Cuando el sol incendia la ciudad, es obligatorio ponerse un alma de Nerón!

En los "piccoli canali"  los gondoleros fornican con la noche, anunciando su espasmo con un triste cantar, mientras la luna engorda, como en cualquier parte, su mofletudo visaje de portera.

Yo dudo que aún en esta ciudad de sensualismo, existan falos más llamativos, y de una erección más precipitada, que la de los badajos del "campanile"  de San Marcos.

 En  Veinte poemas para ser leídos en el tranvía (1922). Oliverio Girondo.

 

Al fin he encontrado mi alma gemela. Lástima que lleve muerta 44 años.

 

el silencio

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Hay un silencio blanco que duerme bajo mi almohada.

Un silencio verde que llena mi boca, la adormece y aleja las palabras.

Un silencio que extraña la sed, que quisiera besar tus labios sin dejar huella.

Un silencio que estremece el corazón, irrita mis pesares y despierta la ira escondida.

Esta ira sin dueño desperdigada por las esquinas del querer.

 

29/05/2011 19:24. emma b #. memorias Hay 4 comentarios.

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